29 de diciembre de 2010

El Obispado reclama tres nuevos centros religiosos

DANIEL MILLET / SANTA CRUZ DE TENERIFE El Obispado de Tenerife dice que la fe cristiana goza de buena salud en la capital, pero precisamente por eso requiere la apertura de nuevos centros religiosos para llevar sus creencias allá donde lo reclaman los vecinos. En concreto, negocia la apertura de tres nuevos lugares para culto y actividades en el municipio capitalino, en Cabo Llanos, Ofra y Almáciga. "Hay una total voluntad de las administraciones para incrementar los equipamientos, en parte por la propia voluntad de los ciudadanos, pero son gestiones lentas cuyas dificultades varían dependiendo de cada caso", explica Víctor Oliva, ecónomo de la Diócesis Nivariense.

La cocatedral de la nueva Santa Cruz de Cabo Llanos se antoja el proyecto más complicado de todos. De él se viene hablando desde principios de siglo, pero la idea ha sufrido un varapalo recientemente. La Comisión del Territorio y Medio Ambiente de Canarias (Cotmac) ha pedido al Consistorio que anule la cesión al Obispado de una parcela de tres mil metros cuadrados para la construcción de un gran templo contemplada en el Plan General de Ordenación. Y el Ayuntamiento tiene previsto acceder para que el documento pueda ser aprobado. El informe es muy crítico con la recalificación del suelo, que pasa de ser de propiedad pública a uso privado religioso, en una cesión que ni determina el plazo de ocupación ni el de explotación. Además, el estudio alerta del trato de favor recibido por la Iglesia católica en comparación con otras confesiones.

Mientras la Diócesis aguarda una solución definitiva a su petición, Víctor Oliva puntualiza que la explotación del subsuelo ayudaría económicamente a la iglesia a realizar sus actividades en beneficio de la comunidad.

El caso de Ofra es diferente. El Obispado contempla un local religioso en unos locales al lado del colegio de Miramar. El Ministerio de Vivienda cedió los bajos de un edificio, pero sus condiciones son tan pésimas que habrá que realizar una profunda intervención para habilitar este espacio, en un sitio en el que el Obispado cree que hay una demanda creciende de servicios religiosos para los vecinos.

El de Almáciga es el más asequible de todos los proyectos. Tal y como detalla el ecónomo diocesano, la estructura principal ya está construida. Falta la cubierta y el resto de instalaciones para terminar de configurar una parroquia que vendría a cubrir las necesidades en la parte más alejada y rural, con diferencia, del municipio chicharrero. 



Ahí está la reivindicación de los vecinos de Almáciga de mayores dotaciones y mayor presencia de sacerdotes, después de que el primer fin de semana de noviembre tuvieran que realizar la misa del entierro de uno de sus vecinos en la iglesia de Las Nieves, de Taganana, a suficiente distancia como para que muchos de los practicantes, sobre todos los mayores, desistieran de acudir en contra de su deseo. Poco antes, otra vecina del barrio también falleció sin que el duelo se pudiera celebrar en su ermita de Begoña.

El cura de baja
Al estar el cura de la zona de baja médica desde hace varios meses, se tuvo que recurrir a otros sacerdotes de la capital. El principal problema radica en que en aquellas fechas, el cura sustituto no hizo parada en la ermita de Begoña, sino que los fieles tuvieron que trasladarse hasta Taganana. "El sacerdote que tenemos en Anaga lleva malo desde agosto. Enviamos a sustitutos, que no han dejado de estar con los feligreses del macizo. Sólo pedimos un poco de comprensión hasta que todo vuelva a la normalidad", precisó Oliva.


Santa Cruz de Tenerife dispone de medio centenar de iglesias repartidas por toda su geografía. La Diócesis Nivariense se muestra "satisfecha" con las infraestructuras de que dispone, incluyendo los decenas de locales para las asociaciones solidarias que promueve, principalmente Cáritas Diocesana, una de las organizaciones no gubernamentales con mayor presencia en la capital. Pero siempre hay necesidades que cubrir. Es el caso de estos tres centros religosos que ahora promueve la jerarquía eclesiástica local, con la ayuda indispensable de las administraciones.

Más de lo mismo ocurre en La Laguna, donde el Obispado está pendiente de poder disponer de nuevas dependencias en la Verdellada, el Coromoto y San Miguel. Pero las trabas urbanísticas y la propia crisis económica han ralentizado unas gestiones para llegar a todos los rincones del área metropolitana.