15 de diciembre de 2012

Historia de un Cabrero en Anaga


Bueno soy un chico nacido en Afur en  1977, pasando una infancia algo dura por aquellos entonces donde empecé a criar cabras a los 9 años.
Así consiguiendo juntar un rebaño de 19 cabritas a las que sacaba todos los días a pastorear desde las cumbres a la playa.
Todo comenzó cuando yo apenas tenia 8 años, teniendo un hermano unos años mayor que yo, al cual le regalaron una cabrita que comenzó a criar y a cuidar ¡Todavía me acuerdo cuando íbamos de verano para el Tamadiste, la playa de Afur!.
Él siempre llevaba un cesto hecho de mimbres y cañas y,  la metía dentro y así llevarla también de vacaciones con nosotros, por lógica por ese entonces la cabrita era muy pequeña pero muy bonita y cariñosa se por eso su nombre era la “morriña”.
Yo siempre jugaba con la cabrita asta que mi hermano fue dándole de lado por motivos de trabajo ya apenas tenia tiempo de estar con ella por lo cual yo decidí de terminar de criarla ya casi cumpliendo los 9 añitos mi padre me propuso de
Criarle una baifita “una cría”  yo me dije ¿y porque no? Pues desde ese momento la cabrita empezó a dar leche y yo fui viendo que podía obtener leche de la cabrita para comer en casa y así tener el sustento por aquel entonces muy escaso en todos los hogares pues ya a los 10 años tenia 2 cabritas que ya me daban leche para así mi madre poder hacer quesitos pequeños que comíamos al almuerzo con unas papas arrugadas.
Y por ese entonces yo veía a los cabreros mayores que usaban un palo enorme para desplazarse por las laderas y riscos y así conocí lo que conoce hoy en día.
EL SALTO DEL PASTOR cosa que me llamo mucho la atención ya no solo me estaba dedicando a criar cabras si no tab. A aprender una herencia trasmitida desde aquellos años por mi padre y personas mayores del pueblo como por ejemplo, don Saturnino, don Ismael, don Laudelino y mi padre Domingo Perdomo siendo ellos para mi muy importante ya que me enseñaron una de tantas tradiciones y cultura propia de canarias y la importancia que tenia para el pastor la técnica del salto del pastor.
Me acuerdo de mi primera astia que así se llama el palo utilizado por nuestros antiguos pobladores de Tenerife “los guaches” para desplazarse por Anaga.
Todo fue una total locura cuando a mi no se me ocurre otra cosa si no cortar una caña de barranco con la idea algo alocada de dar aquellos saltos y entusiasmado  y hacer lo mismo que ellos.
Mi primer salto fue el mejor de todos en mi vida ja ja ja ja ja fui derecho a un bardo de zarzas al romperse la caña que no pudo sostener mi peso y así siempre que me tiraba se rompía teniendo siempre que ir después de cada salto a coger otra caña y mas cañas jajajaja!!!! Yo no paraba fue cuando las personas mayores del pueblo antes mencionadas empezaron poco a poco a explicarme que aquello tenia que ser de madera y no de caña de  barranco que como decía mi padre cualquier rato me iba matar lo cual yo hice caso tanto de mi padre buen conocedor de la cultura pues al final me decidí irme al monte de las cumbres y la primera vara que encontré derecha de aceviño corte y seque a la sombra tal y como me había dicho Cho Saturnino, una tarde que estaba yo en el corral de las cabras el bajo para abajo y estando yo intentado de arreglar la vara para usarla el me dijo ¡tienes que calentarla al fuego y luego pelarla y quitarle la cáscara! Yo pregunte ¿y para qué? El me dijo que era para que la madera se terminara de curar, pues el mismo me ayudo aquella tarde y no lo puedo negar al tiempo espesé a notar que la vara cuanto mas uso le daba iba cogiendo un color caoba bien bonito, de hay ya empezando a dar mis primeros saltos de banda al igual que lo asían los mayores del pueblo me caía me volvía a levantar, yo llegaba a las paredes apoyaba la lanza en su pie y me deslizaba por la misma siempre cayendo con los pies juntos a un lado de la vara tengo que decir que todavía no tenia regatón parte hoy en día muy importante de las hastías que sirve para mayor apoyo y seguridad de uno mismo en el risco.
Pues hay pasaron 2 o 3 años usando aquella vara asta que un día bajando las cabras por el barranco de Afur hacia la playa del Tamadiste fue a bajar una pared y se me rompió ¡que dolor cuando llegué al suelo! Me torcí un tobillo.
Pues nada me recupere de aquel mal paso y de nuevo volví a coger otra vara pero ya un poco mas gruesa y fuerte ya casi cumpliendo 15 añitos me regalaron en el pueblo un regatón antiguo de copa larga y punzón largo, se lo puse a la vara y de hay comprobé la utilidad de la punta de hierro y de tanta importancia que tenia para los pastores, te daba una seguridad increíble al apoyo en el terreno ya fuera risco, ladera o paredes.
Y yo seguía cuidando mis cabritas que con el paso de los tiempos seguía en aumento del rebaño con 15 añitos ya tenia mis 19 cabritas dando leche y un macho con las cuales hacia el queso que vendía en los bares de la zona consiguiendo ganar algo de dinero que yo guardaba y no solo del queso si no también de los baifos que criaban las cabras y vendía por la época de navidad y en años nuevos ya que era el mejor tiempo y mas caros que se vendía para los restaurantes de la zona. Y así continué cuidando el ganado asta que cumplí 18 años cosa que nunca olvidare porque fue la edad mas triste que e tenido en recuerdos todo surgió cuando me llego la carta del cuartel que tenia que ir al servicio militar obligatorio y me vi obligado a vender todos aquellas cabritas que yo había criado con tanto sacrificio en mi vida había llorado tanto como aquel día cuando veía el camión llevárselas de Afur para la nueva granja me dio mucha pena, y nada después de ese entonces seguí la vida de otra manera ya con trabajo fuera de Anaga etc.… pero si continué saltando con el hastía asta el día de hoy. Bueno pues ya aquí me despido enviando un fuerte abrazo a todos los lectores y invitando a practicar el salto del pastor a todas aquellas personas de Anaga para así no perder nuestro cachito de cultura ya casi en el olvido hoy en día.
Y bueno yo espero de todo corazón que esta breve introducción de mi vida os haya gustado enviando un fuerte abrazo a todos aquellos lectores desde Taborno parque rural Anaga.

  Jose Domingo Perdomo Rojas Afur/ Taborno